jueves, 27 de marzo de 2008

La tradición del hanami

La traducción literal del término “Hanami” (花見) es “observar las flores”. Es esta sin ninguna duda la tradición por excelencia del pueblo japonés, la celebración de la floración de los cerezos (los árboles más característicos de estas tierras), actividad que se viene repitiendo desde el Periodo Nara (710 – 784), cuando la nobleza japonesa comenzó a emular tradiciones chinas, incluyendo ésta: la contemplación de las flores. Eran los poetas, cantantes y otros aristócratas quienes se concentraban en las zonas arboladas para deleitarse con la visión de los coloridos pétalos.


La primera celebración de la que se tiene constancia se celebró en el Jardín Shinsen de Kyoto en el 812, y no eran cerezos, sino ciruelos lo que observaron. Fue a partir de la mitad del siglo X cuando reemplazaron este árbol frutal por el cerezo, estableciendo una tradición que seguiría hasta la actualidad.


La devoción hacia el cerezo es tal, que su flor tiene un nombre específico en japonés, “sakura” () que, si bien es muy querida en el país, no es la flor nacional.

Cada año, la oficina de meteorología anuncia un pronóstico de florecimiento conocido como el “sakurazensen” (桜前線).


Tal y como lo hicieron los nobles en el siglo X, cada año, de finales de marzo a abril, se reúnen miles de familias, compañeros de trabajo (incluso hay empleados que esperan días enteros para reservarle el sitio a la empresa en los parques) y amigos bajo los árboles del cerezo a modo de “picnic” compartiendo alimentos y celebrando la aparición de las flores.


Es habitual que el hanami se alargue, y la gente siga celebrándolo hasta la noche. Esta fiesta es conocida como el yozakura (夜桜) o “cerezos de noche”.

El parque de Ueno, en Tokio, y Yoshinoyama, en Nara, son dos de los lugares más populares para la celebración del hanami.

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