jueves, 29 de marzo de 2007

Ningyô, introducción a las muñecas japonesas



Las muñecas Japonesas representan parte de las tradiciones culturales, no son un simple juguete, sino toda una reliquia, que pasan de generación en generación. Su realización se debía a que los campesinos durante el invierno, al no poder cultivar arroz por las nevadas, producían muñecas que luego se vendían como artesanía.



Todos los años se celebra en Japón el Hinamatsuri (雛祭り), o festival de las muñecas. En él, las niñas exponen varias vestidas con kimonos tradicionales y situadas en distintos niveles de una plataforma que representan personajes de la corte imperial de la era Heian. Éstas van pasando de generación en generación, puesto que, según las creencias niponas, cuanto más se aprecia a las muñecas y más antiguas son, más posibilidades hay de que posean un alma en su interior.



El origen de esta tradición es el Hinamagashi, en el que muñecas de papel se lanzaban al río en barquitas de mimbre para que se llevaran consigo los malos espíritus.

Evidentemente, y con el aprecio y devoción que la sociedad japonesa le da a las muñecas, existen numerosos tipos de ellas, pero nosotros nos centraremos en uno en especial: las Super Dollfie.
Las superdollfie son un tipo de muñecas de resina de poliuretano nacidas de la mano de Akihiro Enku como regalo a su esposa. Este artista se inspiró en el sistema de cuerdas y articulaciones de las de porcelana del siglo XIX para la creación de este tipo de muñecas de resina totalmente articuladas y personalizables. En la actualidad existe un sinfín de tiendas online para los enamorados de todo el mundo de estas muñecas tan refinadas y bien detalladas.



Volks es la primera empresa que se dedicó a manufacturarlas y distribuirlas en 1998, llamándolas “Superdollfie” para diferenciarlas de todos los demás productos que ofrecen (maquetas, figuras de resina estáticas, etc).

Los primeros modelos que sacaron al mercado fueron las “4 sisters”, Sara, Megu, Kira y Nana, cuyos moldes eran exactamente iguales y estaban maquilladas con el mismo estilo y de la misma manera. Sin embargo lucían ojos de distintos colores y diferentes cabellos, lo que maravilló a los aficionados.



Poco a poco fueron añadiendo modificaciones a estos primeros moldes, cambiando el color de la resina, fabricando más variedad de ojos, pelucas y probando nuevos maquillajes, abriendo así el abanico de posibilidades de customización.



Hoy día existen numerosas empresas que dedican íntegramente su producción a este tipo de muñecas, desde compañías coreanas, a chinas o incluso estadounidenses o canadienses.

Al haber tal cantidad de moldes, tamaños, tipos, marcas, se llegó a una denominación común: Ball Jointed Dolls, o literalmente Muñecas articuladas de bolas.



De este modo, las ball jointed doll pueden medir desde 9 cm hasta 90cm, tener la piel azul o rosa, los ojos de cristal, acrílicos o de silicona, cabellos ondulados o lisos o con complicados recogidos, tener un maquillaje elegante o punk. Este gran abanico de posibilidades de customización es uno de los aspectos más llamativos de estas muñecas, y convierte su mantenimiento y caracterización en una continua actividad creativa.


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